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¿Por qué queremos ser perfectos, si podemos ser suficientemente buenos?

El mundo en que vivimos se ha convertido en un lugar en donde “o eres perfecto, o serás criticado.” Esto es algo muy difícil que pedir de cualquier persona, o de cualquier cosa. Como personas, fallaremos…como personas, caeremos…no siempre tendremos todas las respuestas, aun siendo expertos en algún área de conocimiento…y aun así, esperamos que todos actúan como si nunca fallaran, como si nunca caerán…como si siempre tuviéramos todas las respuestas…

Photoshop, Facebook, y otros medios sociales y tecnológicas, pueden ayudar a algunos de nosotros a parecer “perfectos.” Pero en realidad ninguno lo somos. En efecto, puede que aun sean bellos/as, inteligentes y personas maravillosas, pero me imagino que incluso ellos/as mismos/as dirán que están muy lejos de ser perfectos!

Luchar por ser perfectos nos puede provocar todo tipo de problemas: estrés, ansiedad, depresión, enojo, obsesión con actuar siempre bien…tendremos miedo de ser criticados y juzgados, y de ser vistos con desdén en lugar de admiración… (Benson, 2003).

No me malinterpreten – dar más del 100% en tu trabajo o en tu vida personal no tienen absolutamente nada de malo. De hecho, es algo muy positivo demostrar cariño a la gente que amamos, y tener éxitos en el trabajo y que te reconozcan por ellos.

Donde se pone complicado, es cuando dar más del 100% te está deprimiendo, estresando o enfermando (psicológica o físicamente) …por qué, entonces, quisieras seguir viviendo así?

¿Sería mejor buscar ser “suficiente Buenos”?

Winnicott escribió acerca de la madre suficientemente buena. Él dice que la madre suficiente buena le dará el cuidado necesario a su hijo para satisfacer sus necesidades, pero gradualmente necesitara alejarse un poco del niño, causando desilusión – algo necesario que tiene que suceder, y que sucede naturalmente – lo cual lleva al niño a darse cuenta que la madre no es una extensión de sí mismo, que es un ente independiente, y que hay otras cosas que toman su atención – la vida real entrara en juego, por ejemplo la madre irá a darse una ducha, irá al baño, contestará el teléfono, irá a trabajar, etc…

Inicialmente, esto puede frustrar al niño e incluso confundirlo, pero los cuidados y presencia predecible de la madre lo llevaran a aprender a ser un ente independiente, y a reconocer a la madre como tal también. El niño puede volverse autónomo a partir de esto.

En cambio, si la madre es demasiado buena o demasiado mala, ambas situaciones pueden obstruir la formación de la identidad del niño, e interferir con el desarrollo del mismo como ente autónomo e independiente de la madre. La madre demasiado buena lleva al niño a la fantasía de que el mundo es una extensión de sí mismo, mientras que la madre demasiado mala provee tanta desilusión y frustración que el niño no podrá confiar en el mundo externo (Bingham and Sidorkin; pg.115).

La pregunta sigue en pie: ¿por qué ser perfectos cuando podemos ser lo suficientemente buenos?

¿Por qué queremos luchar con las presiones de ser perfectos, de ser demasiado buenos, cuando lo mejor que podemos hacer es aceptar que no siempre haremos lo correcto, que nos equivocaremos, que no siempre tendremos todas las respuestas, que no es necesario sufrir para ser aceptados, y que quienes nos acepten lo harán por quienes somos, no por quienes la sociedad espera que seamos?

No sería mejor elegir vivir felices, tranquilos, con una vida lo suficientemente buena, que o nos cause enfermedades físicas o psicológicas –claro, siempre habrá problemas, no podemos evitarlos en esta vida, pero podemos ayudarnos y hacerlos más fáciles de manejar, ya sea a través de terapia o simplemente aceptarnos como somos, sin importar lo que piense nadie más o lo que nos quiera imponer la sociedad.

¿Creo que eso es suficientemente Bueno, no crees? Yo creo que sí…

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References

Bingham, C.W., and Sidorkin, A.M. (2004), No education without relation. Peter Lang Publishing

Benson, E. (November 2003) The Many faces of perfectionism. Available at: http://www.apa.org/monitor/nov03/manyfaces.aspx. Monitor on Psychology. American Psychological Association.

 

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Why be perfect when you can be good-enough?

The world we live in has become a place of “be perfect or be judged”. That is a tough ask for anyone and anything. People will fail…people will stumble…people will not have ll the answers, even if they are experts in a certain topic… yet we expect everyone to perform as if they will never fail, stumble…as if they have all the answers…

Photoshop, Facebook, and other social media apps and computer technologies, helps some people seem “perfect”–we only show our best side on these platforms, don’t we?But they/we  really aren’t perfect. Don’t get me wrong, They might still be beautiful, intelligent and wonderful people, but even they would say that they are far from perfect.

Striving for perfection will cause all sorts of problems for us. We will become stressed, anxious, depressed, angry, obsessed with performing well at all times…we will fear being judged and looked at with less than admiration… (Benson, 2003)

Don’t get me wrong – go the extra mile at work or in your home life. Nothing wrong with that. In fact it is great to be able to be kind to the ones we love, and achieve at work, and be recognised for it.

But if going that extra mile gets you down, stresses you out, makes you ill (psychologically and physically), then why would you want to keep going down this path…

Why not be good-enough instead?

Winnicott theorised about the good-enough mother. He said that the good-enough-mother will nurture her child in such a way that the child’s needs are met fully, but then gradually, she will need to disappoint the child –something that happens naturally and without planning– by leading the child to realise that his mother is not an extension of him/herself, and that mother has other things that take her attention – life will get in the way, mum needs a shower, the toilet, to answer the phone, to go to work, etc.

The child might be initially frustrated and confused by this, but the mother’s nurturing and predictable presence will lead the child to learn how to become an independent being, and to recognise that the mother is also an independent being. The child then can become autonomous.

On the other hand, “a too-good mother or a not-good-enough one, both obstruct self-formation and interfere with the development of an autonomous self. The former does so by contributing to the illusion that the world is an extension of ‘me’ while the later provides so much disillusionment that the child never learns to trust the outside world.” (Bingham and Sidorkin; pg.115)

Now, the question prevails: why be perfect, when you can be good enough?

Why struggle with the pressures of being perfect, of being too-good, rather than accepting that we won’t always get it right, that we will not always know all the answers, that there is no need to suffer to be accepted, and that whoever accepts you will do so for who you are, and not what society expects you to be?

Why not choose a happy, calm, good-enough life, that won’t make us physically or psychologically ill – of course there will be bumps along the road, we can’t avoid that in life, but we can make it easier to manage, through therapy or just through acceptance of who we are no matter what , no matter what anyone else thinks…

That is pretty good-enough, isn’t it? I think so…

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References

Bingham, C.W., and Sidorkin, A.M. (2004), No education without relation. Peter Lang Publishing

Benson, E. (November 2003) The Many faces of perfectionism. Available at: http://www.apa.org/monitor/nov03/manyfaces.aspx. Monitor on Psychology. American Psychological Association.